miércoles, 20 de marzo de 2019

El Hombre que Llamamos Padre

Nobleza obliga. Ya escribí sobre la Vocación Maravillosa de las monjas de clausura. Ahora escribiré sobre la Vocación Maravillosa de los Sacerdotes. Ambos post reflejan sólo la milésima parte de estas Vocaciones.
Toma tu Biblia y lee: Ex 18,19b-20.
Este es un consejo que el suegro de Moisés le da a nuestro Profeta, cuando va a visitarlo al desierto y lo encuentra desbordado de trabajo. Providencialmente, define perfectamente algunas de las tantas misiones que tienen los sacerdotes.
El sacerdote representa a Dios.
Coincido que en muchas ocasiones esta representación no está bien hecha, pero no podemos negar las dos verdades: el sacerdote representa a Dios, aunque no siempre muy bien.
Sin embargo, hay momentos puntuales en los que el sacerdote sí representa a Dios, independientemente de su grado de santidad: cuando celebra los Sacramentos. Ahí Dios toma plenamente su lugar, incluso si él no es consciente de lo que está haciendo. Ningún cura nos da los Sacramentos: Dios nos los da por medio de ellos.
Dios nos hace hijos suyos, hermanos de Jesús y miembros de la Iglesia a través del Bautismo, nos concede el Perdón por medio de la Confesión, nos alimenta en la Eucaristía, nos fortalece en la Confirmación, confirma el Amor entre esposos por medio del Matrimonio y nos prepara para la Eternidad por el Sacramento de la Unción de los enfermos.
Y que misterio más grande: lo hace por medio de los hombres, esos que llamamos Padre.
Naturalmente que ninguno se compra mágicamente la sotana de la santidad. Al consagrarse, al decir SI voluntariamente, se ponen totalmente a disposición de Aquel que los llamó.
Si bien cada vez que administran los Sacramentos los sacerdotes representan a Dios, esta Verdad cobra un sentido mucho más literal en el momento de la Consagración del pan y del vino, que se transforman en el Cuerpo y la Sangre de Cristo. Meditemos por un momento en esta realidad: Dios mismo se esconde en el pan y el vino obedeciendo a las palabras del sacerdote.
El sacerdote suplica al Padre que derrame y santifique el pan y el vino por medio del Espíritu Santo, para que se conviertan en el Cuerpo y la Sangre de Cristo. Entonces el Milagro de los Milagros sucede. ¡La Santísima Trinidad le obedece al sacerdote!
¿Puede haber acaso mayor dignidad para el hombre que ser sacerdote? Es natural que no simpaticemos con todos ellos, pero cuando sientas el impulso de criticarlos, tal vez te ayuden estas líneas para reprimir dicho impulso.
Otra de las bellas tareas que tiene un sacerdote es la de orar por todo el mundo. En primer lugar, celebrando la Santa Misa, para orar de manera perfecta. En segundo lugar, en su Vida diaria no puede faltar la Adoración al Santísimo y el rezo del Santo Rosario. Y durante el resto de su tiempo seguir orando por todo el mundo: sus amigos, sus colegas, los pobres, los enfermos, etcétera.
También quiero señalar en este post una tarea importantísima que tiene el sacerdote: la de enseñar, y no precisamente Matemática o Lengua. El sacerdote enseña el Camino de Dios. Solamente ellos pueden guiarnos espiritualmente. Es uno de los dones que le obsequia el Espíritu Santo el día que se consagra perpetuamente a su servicio.
Un sacerdote santo formará hombres santos. Un sacerdote santo es más poderoso que cualquier ejército. Un sacerdote santo congrega multitudes de fieles dispuestos a escucharlos y a cambiar de Vida. Algunos ejemplos son: San Juan Bosco, San Juan María Vianney (el Cura de Ars), San Pío de Pietralcina.
Y entre aquellos hombres que llamamos Padre, me gustaría destacar la figura del Papa, en cuanto a su rol, sin importar el nombre.
El Papa tiene la Misión de gobernar a la Iglesia, y no me refiero al aspecto económico, su palabra es Ley. El Papa elige a los obispos y cardenales, decreta quienes están en el Cielo como Modelos nuestros al declarar Santo/Santa a alguna Persona, establece, promueve y aprueba formas de Piedad, se reúne con toda clase de Personas, intercede ante los graves problemas del mundo, proclama y recuerda oportunamente Dogmas, pero principalmente, el Papa enseña. Actualmente, sobre todo gracias al avance de la tecnología, podemos tener acceso directo a las enseñanzas del Santo Padre (siempre que la fuente sea confiable, lo que no incluye whatsapps).
Además de su homilía de la Misa diaria (que se hizo pública con el Papa Francisco) lo escuchamos los Domingos, antes del rezo del Angelus, los Miércoles en sus audiencias públicas, durante las diferentes Jornadas en las que participa, y también en sus escritos. El Papa escribe encíclicas, exhortaciones apostólicas, cartas y otros documentos. Todas sus enseñanzas reflejan la Voluntad de Dios.
Es una Promesa. Más adelante escribiré también sobre el Papa. Por el momento, espero que te haya servido este post para conocer un poco más la maravillosa y delicada Vocación del sacerdote.

*Propuesta:
                      Ahora que conoces más la difícil tarea que tienen los sacerdotes, te invito a rezar el Rosario por ellos.

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