martes, 24 de marzo de 2020

Elegidos de Dios

En esta oportunidad, quiero recordarte una preciosa Verdad, como lo sugiere el título.
Toma tu Biblia y lee: Dt 7, 6-8.11-13
Sí, querido/a joven, somos el pueblo elegido de Dios. Y en esto sí que nadie es excluido. Todos los bautizados formamos el pueblo amado y elegido por Dios. El nos eligió porque nos amó, por eso fuimos creados. No vinimos aeste mundo por error o casualidad, vinimos a este mundo para trabajar por Dios. No a la manera de esclavos, sino de hijos. Dios camina a nuestro lado y trabaja con nosotros. Si releés las afirmaciones de arriba, descubrirás que sencillamente somos profundamente amados por Dios, TANTO, que nos dio la Vida.
Así que si pensabas que Dios no puede elegirte por tus pecados, imperfecciones, etcétera, dime ¿qué puede ofrecer un bebé a Dios? ¿Qué puede darle si ni siquiera tiene consciencia de sí mismo? Es muy simple y muy profundo: Dios nos amó, y por eso nos eligió.
Cada uno de nosotros tiene una Misión en este mundo. Igual de importante e imprescindible. No importa si eres cura o monja, no importa si enseñas en la Universidad o enseñas gimnasia a domicilio. Todos somos importantes e imprescindibles.
Imagina que este mundo es como un castillo. Como tal tiene numerosas dependencias, y en el mismo deben cumplirse múltiples funciones. Tenemos por un lado a los que se encargan de tareas varias, como coordinar la limpieza, cuidar a los animales, cuidar el jardín, organizar fiestas y/o eventos importantes, hacer las compras, etcétera. Y si hay un príncipe pequeño alguien deberá ocuparse de su educación. Todas estas tareas son llevadas a cabo por gente laica, que sin necesidad de renunciar a su Familia y a sus aspiraciones legítimas, son llamados por Dios para que su Presencia se extienda por todos los rincones. Cualquier ámbito de la sociedad, puede y debe ser ocupado por los laicos, incluso la política (alto desafío).
Luego están las doncellas y/o damas de compañía, que sirven de manera especial a la Familia real y pasan mucho tiempo con ella. Viven en el castillo. Esas son las monjas y religiosas (recuerda que las monjas son sólo las de clausura). Llamadas por Dios y María a estar más cerca de Ellos, para servirles de modo exclusivo, sin ocuparse de los asuntos del mundo. Es fácil distinguir a una doncella por su porte y su comportamiento. Además, sólo salen del castillo en caso de necesidad...
Y finalmente están los ministros. Estrechos colaboradores del rey, que actúan en su nombre y con su autoridad ante todo el mundo, y presentan a su señor los diferentes asuntos de los cuales debe encargarse. También viven en el castillo.
Como habrás adivinado, los ministros son los sacerdotes. Llamados por Dios para interceder ante El por esta pobre humanidad, y para recordarnos todo lo que Nuestro Señor espera de nosotros.
Ahora imagina que a este castillo le faltara una sola Persona: la tarea se complicaría bastante ¿no te parece? Por supuesto que en el castillo todos son Felices, porque cada uno está en el ñugar correcto y desde allí buscan hacer Feliz al Rey, que jamás se deja ganar en Generosidad, porque El es Amor. Dios te invita hoy, a trabajar en su castillo. ¿Aceptas?

*Propuesta:
                      Dibuja a Dios como Rey y a ti en el castillo.