Estamos transitando un Camino lento, pero que nos puede ayudar a descubrir cuál es la Voluntad de Dios para nuestra Vida.
Toma tu Biblia y lee: Dt 10, 12-13.21;11, 1.12.16-21.26-28.
Por si te queda alguna duda, la lectura propuesta para hoy es, del capítulo 10 del Deuteronomio, los versículos 12, 13 y 21. Y del capítulo 11, los versículos 1,12,16,17,18,19,20,21,26,27 y 28. Tenemos aquí un precioso material para reflexionar.
¿Recuerdas mi post: "Llegará, Llegarás"? En esa oportunidad escribí una poesía, que intentaba ilustrar el Camino transitado desde la Llamada del Señor hasta el momento glorioso de la entrada en la Vida religiosa. Pues bien, en este post me referiré a lo que será de cada uno (en términos generales) cuando se entre en la Vida religiosa.
En el primer versículo de la lectura de hoy podemos deducir que el Amor a Dios es condición primera y última para estar con El. De ahí que cuando estés por entrar en la Vida religiosa, a partir de ese momento deberás preguntarte siempre ¿estoy actuando por Amor a El? Preocúpate si tu respuesta es no. Recuerda que el Amor verdadero, pleno y profundo, se construye y se alimenta mutuamente, solo que en la relación con Dios El nos da todo, y nosotros tenemos el desafío de responderle con igual fidelidad.
Otro punto importante, que nunca está de más recordar, es que si quieres entrar en la Vida religiosa debes cumplir los Mandamientos de la Ley de Dios. En una Confesión le pregunté al sacerdote cuál era la mejor forma de prepararme para entrar en la Vida religiosa, y me contestó: "siendo buena cristiana". Esto es algo puramente lógico. Si no estás de acuerdo con los Mandamientos de Dios ¿cómo pretendes seguirlo?
Tercera cuestión fundamental si estás por entrar a la Vida religiosa ¿eres agradecida/o?
Jamás olvides que todo lo que tienes y todo lo que eres, es por la Bondad Suprema de Dios ¿o acaso alguna vez mereciste algo? Piensa por un momento que habiendo tantas Personas mejores que tú, El te escogió a ti, por Puro Amor. Por eso tu Vida debe ser un canto de Adoración y gracias a Dios.
Recuerda que el seminario, convento o instituto se vuelve tu hogar, y como tal, hay reglas de convivencia que debes cumplir (recuerda además que has decidido entregar a Dios tu voluntad, lo que idealmente se viene trabajando antes de tu ingreso). Finalmente, y aún cuando el asunto de la voluntad puede ser muy difícil, recuerda que tu superior es la Voz de Dios, independientemente de su simpatía y su nivel de santidad.
No tengas miedo, pues en la Vida religiosa nada te faltará. También esto puede requerir un tiempo de adaptación, para aprender a vivir el Voto de Pobreza; donde nada es mío, sino de todos, donde intento vivir sólo con lo indispensable, donde aprendo a compartir con los demás y termino reconociendo mi dependencia absoluta de Dios.
Para finalizar con esta cuestión de la Obediencia, te invito a releer los versículos 18-21 del capítulo 11 del Deuteronomio. Como lo mencioné ya muchas veces la Obediencia es fundamental en la Vida religiosa. Es uno de sus pilares. Recuerda que entramos a la Vida religiosa para amar y agradar a Dios, y aunque esto te parezca muy fuerte, si no obedeces no agradas a Dios.
No sólo debes obedecer las órdenes de tus superiores, también debes comprometerte a cumplir las Constituciones al pie de la letra, porque ahí radica la Fidelidad al Carisma. Por eso, cuando entres en la Vida religiosa y te vayas empapando de sus leyes y normas, pregúntate a cada momento si lo que vas a hacer va de acuerdo al espíritu de la Regla, y si tienes dudas, acude a un sacerdote... y sigue obedeciendo...
Los versículos 16 y 17 nos ofrecen una reflexión muy interesante. El Señor promete que la tierra será fecunda, siempre y cuando el pueblo de Israel sea Fiel. No es una realidad desconocida la falta de vocaciones, en todos los ambientes.
Te recomiendo que, si estando en la Vida religiosa notas una gran falta de vocaciones, reflexiona junto a tu Comunidad cómo están viviendo su Carisma, con cuánta Fidelidad...
Con respecto a los dos últimos versículos... ya hablaremos más adelante... pero puedes ir meditando sobre ellos...
*Propuesta:
Reza el Rosario, pidiéndole a María, en cada Misterio, las gracias necesarias para ser fiel en la Vida religiosa. ¡Mejor si lo rezas completo!
