viernes, 7 de diciembre de 2018

Causa-Consecuencia

Hablemos ahora de lo que ocurre cuando uno decide responder al Llamado de Dios. ¡Es un Camino de Fe! Porque más allá de nuestra relación con Él ¿que garantías tenemos de que todo saldrá perfectamente bien? La única certeza que tenemos en nuestro camino vocacional es nuestra Fe en Dios y en lo que escuchamos en nuestro corazón (la llamada).
Entonces ¿que pasará si digo que SÍ (aparte de mi Felicidad)?
Toma tu Biblia y lee: Gn 12,3.
Bellísimo el modo en que Dios cierra su invitación: "en ti serán bendecidas todas las razas de la tierra". ¿Qué quiere decir esto? Que la respuesta que Abrahám dará (pudiendo ser positiva o negativa) tendrá repercusiones, por decirlo de alguna manera, universales.
La respuesta de Abrahám afectará indefectiblemente a todas las razas de la tierra, a toda la humanidad, casi con idéntica repercusión que el pecado original (en cuanto al alcance de la respuesta).
Es precisamente este detalle el que debemos tener en cuenta a la hora de pensar en responder a nuestra Vocación: nuestra respuesta afectará indiscutiblemente a todas las generaciones, tanto si digo que sí, como si digo que no.
Esto sucede por la Comunión de los Santos que nos hace parte de la Familia de la Iglesia. Y para que tengas una idea más clara de la dimensión de tu respuesta, la repercusión será así: tu llamada exige una respuesta, que te hará más o menos Feliz, eso influirá directamente en tu santidad, y por lo tanto, en la santidad del mundo.
¡Muy fuerte! ¿Verdad? Medita un poco sobre esto...
Por eso es tan importante tomarse el tiempo necesario para responder a nuestra Vocación, pero también dedicarnos con seriedad y responsabilidad a pensar en nuestro futuro, siendo conscientes que las consecuencias son inimaginables. Pregúntate si aquello que te planteas como un estilo de Vida, realmente te hace sentir Feliz y realizada, si respondiendo a ese Proyecto de Vida también harás feliz a otros.
Una buena forma de encontrar la respuesta adecuada es esta: imagina dos situaciones.
1)- Escriben una biografía sobre ti ¿quién quieres ser? ¿qué te gustaría que se dijera de ti? ¿Cómo quieres ser recordado/a: como padre/madre de Familia o totalmente entregado/a al Señor en la Oración?.
2)- Imagina que tu mejor amiga/o, incluso un familiar que amas, te pide consejo para responder a su Vocación ¿qué le dirías? Eso mismo hazlo tú.
Naturalmente que no es fácil correr ese riesgo, pero recuerda: cada cosa que hagas (y no hagas) tiene una repercusión incalculable en toda la santidad de la Iglesia.
A continuación, quiero darte 6 ejemplos muy concretos de Santos cuya decisión, literalmente, contribuyó poderosamente al crecimiento de la Iglesia en todo el mundo (más adelante profundizaremos en cada uno de ellos).
1)- San Benito: es muy posible que conozcas su medalla protectora. Este gran Santo, cuya fiesta se celebra el 11 de Julio, en una primera etapa de su seguimiento al Señor, vivió solo en el desierto, como ermitaño. Sin embargo, era tan grande su fama de santidad que viendo además como muchos hombres querían llevar su estilo de Vida, construyó y fundó algunos monasterios, estableciendo sus constituciones en la famosa Regla de San Benito. Todos los monjes benedictinos nacieron de esa primera comunidad.
2)- Santa Teresita del Niño Jesús: esta famosa santita supo ganarse el corazón de las Carmelitas Descalzas desde el comienzo. Luego de quedar huérfana de madre siendo todavía muy pequeña, fue precedida por sus tres hermanas mayores en el convento de las Carmelitas Descalzas, al que entró teniendo entre 14 y 15 años.
Ella, definiéndose a sí misma como nada y como muy pequeña, optó por seguir la Infancia Espiritual, un Camino de Confianza y entrega total a Dios, Camino que fue y es transitado por numerosos hombres y mujeres que siguieron su ejemplo. Y para que veas hasta qué punto Dios toma en serio a los que le responden: ¡esta monja es patrona de las Misiones! Así de fecundo fue su apostolado de Oración.
3)- Santa María Faustina: otro gran ejemplo de perseverancia en el seguimiento del Señor. Jesús le concedió, ni más ni menos, el don de ser apóstol (testigo) de su Misericordia. Y no creas que su Vida fue sencilla ni mucho menos. Trabajó toda su Vida en la portería, en la cocina y en el jardín. Grande debe haber sido el asombro de sus hermanas de Religión al descubrir su Diario después de su muerte.
A ella le debemos todas las prácticas de piedad hacia Jesús Misericordioso.
4)- Santa María Soledad Torres Acosta: nobleza obliga el nombrarla.
Esta santa española sintió de jovencita el llamado de Dios, pero su frágil salud le impedía llevar a cabo sus deseos. Sin embargo, con Fe perseveró y finalmente fundó una Congregación: Siervas de María, extendidas por todo el mundo, consagradas plenamente al cuidado de los enfermos.
5)- San Juan Pablo II: es difícil resumir todo lo que este Santo hizo. Por citar algunos hechos: las Celebraciones de la Jornada Mundial de la Juventud, el Catecismo de la Iglesia Católica, los Misterios Luminosos del Rosario, y un etcétera infinito.
6)- Madre Teresa de Calcuta: también es difícil hablar brevemente de la monumental obra que llevó a cabo junto con las Misioneras de la Caridad. Tal vez esto no lo sabías, pero su idea inicial nunca fue fundar una Congregación: ella buscaba santificarse ejerciendo sus tareas en la Congregación Nuestra Señora de Loreto, dedicada a la educación.
Analiza lo siguiente: ¿qué tienen en común estos 6 santos? Entre otras cosas, que todos se animaron a responder SÍ a Dios. Y tú ¿te animas?...
*Propuesta:
                       Como habrás comprendido es normal tener miedo a responder a Dios, pero también es muy necesario. Y aunque no estás llamada/o a ser como ningún santo, ellos nos ayudan en nuestro Camino, son Modelos auténticos para nosotros.
De los 6 que vimos hace un rato: ¿a cuál elegirías como tu Modelo? Podrías informarte más sobre sus escritos y dejarles que te guien en tu camino. ¡Suerte!