Admito que para mí también fue una sorpresa encontrar algunas pistas preciosas sobre nuestro Camino Vocacional en la narración de la caída.
Toma la Biblia y lee: Gn 3, 1-13. Este fragmento casi todos nosotros lo conocemos desde nuestro primer conocimiento de Dios. Luego de que Dios crea el mundo, crea al hombre y luego a la mujer, y los coloca en lo que se conoce popularmente como: el paraíso terrenal.
No sin cierta envidia podemos imaginar la Vida de nuestros primeros padres en el jardín del Edén. Nada les faltaba porque tenían a Dios con ellos, disfrutaban de un vínculo no desgastado por el pecado. Pero Satanás, además de odiar a Dios, odia a los hombres y busca desde el principio su destrucción, porque sabe que Dios nos destino a ser Felices con ÉL en el Cielo por toda la eternidad. Entonces encontró la forma de hacer pecar a nuestros primeros padres, para introducir el mal en el mundo, porque se introdujo en el corazón de los hombres.
Luego de cometer el primer pecado, Adán y Eva sienten vergüenza, no propiamente de "estar desnudos", sino de haber perdido la Pureza de su Alma. Esta vergüenza es tan grande, que los lleva a intentar "esconderse para que Dios no los vea" (cfr Gn 3,8).
"Yavé Dios llamó al hombre y le dijo: 《¿Dónde estás?》" (Gn 3,9). Fíjate en este detalle: Dios llama al hombre porque ya "no lo encuentra" pronto y gozoso a su Encuentro como antes. Es Dios quien toma la iniciativa de acercarse al hombre, incluso después del pecado. Y esta Delicadeza del Amor de Dios la experimentamos cada vez que nosotros caemos en pecado (¡SIEMPRE!). Si prestamos un poquito de atención, nos daremos cuenta que inmediatamente después de cometer un pecado, Dios se lanza a buscarnos de mil maneras, y no descansa hasta que nos encuentra.
Esta experiencia de Adán y Eva también la vivimos nosotros en nuestra historia vocacional. En el momento de la llamada nos sentimos como en el jardín del Edén, Dios y nosotros juntos, como si no existiera nadie más en este mundo. Luego de haber aceptado la llamada, llega un momento (posiblemente el primero de muchos) en el que nos sentimos impulsados a rechazarla: cuando tomamos conciencia de nuestros pecados, de lo débiles que somos y de lo poco que podemos dar.
Es precisamente ahí cuando Dios nos pregunta: "¿dónde estás?", porque quiere conversar con nosotros, para construir su Historia de Amor con cada uno de nosotros sin evadir nuestra condición de pecadores. Dios siempre supo que Adán y Eva pecarían, y nos llama a nosotros conociendo perfectamente nuestra amplia gama de pecados: pasados, presentes y futuros. Con todo, sigue apostando a conquistar nuestro corazón.
En definitiva, tras la pregunta: "¿dónde estás?", Dios nos está diciendo: "Mi criatura predilecta, por Mi muy Amada, ven ¿dónde estás? ¡Ven, no huyas de mi Corazón Misericordioso! ¡No me tengas miedo! Mi Amor por ti no pasará jamás".
"Sé que has pecado, pues esa debilidad ya está en tu naturaleza ¿y por eso crees que no puedes amarme? ¿acaso crees que tus pecados son un obstáculo para que te ame? Si esperas a ser Santa/o para empezar a seguirme, entonces lo harás después de tu muerte. No temas. No niegues tu historia ni la odies. Ámate porque Yo te Amo. Y te quiero Feliz ya en éste mundo".
"En el Cielo tengo tanto Amor y Gloria como merezco. Sin embargo, Yo estoy esperando tu Amor. No te elegí por tu santidad, te elegí por tus miserias. Te elegí para predicar por todo el mundo mi Misericordia. Te elegí para que atraigas a tantos hermanos como puedas al Corazón que late de Amor por cada uno de ustedes".
"Te conozco. Con tus debilidades y tus Virtudes, con lo bueno y con lo malo, con todo. Y te quiero con todo. Con todo para Mí y para tus hermanos. ¿Aceptas?"...
*Propuesta:
Busca un momento tranquilo para hablar a solas con Dios. Cuéntale todo sobre ti con lujo de detalles, no te conformes con pensar que "ÉL lo sabe todo", es Verdad, sin embargo, te invito a que te muestres al Señor con Humildad y Sinceridad, mostrándole lo bueno y lo malo que eres y que puedes hacer.
Luego mira una Imagen de ÉL y déjate cuestionar por la Mirada de Dios...
"¿Tú quieres seguirme?"...
