En esta oportunidad, me gustaría que meditemos sobre nuestra Vocación en general.
Toma tu Biblia y lee: Dt 14,2.
Este versículo habla del Privilegio que tienen las Personas consagradas o en Camino de Consagración: ser propiedad exclusiva de Dios. ¿Puede haber en éste mundo un Privilegio y un Honor más grande? No lo creo.
En efecto, aunque somos criaturas de Dios (las más perfectas), las Personas consagradas, o en Camino de Consagración pertenecemos de manera más exclusiva a Dios. Él nos escogió entre millones de Personas, incluso mucho mejor que nosotros, por razones que sólo Él conoce (aunque se dice que el Amor tiene razones que la razón no entiende).
El Sacerdocio, la Vida religiosa, los miembros de Institutos Seculares, pertenecen a ese grupo privilegiado de Personas, llamadas por Dios para estar con Él, en todo tiempo y lugar. Por supuesto que cada uno tiene sus deberes propios que atender, pero el único Fin es servir a Dios por medio de la Adoración y el Culto Divino.
Los miembros de Institutos Seculares, tienen el gran desafío de vivir en medio del mundo, santificando todos los ambientes, sin descuidar la intimidad con el Señor. O lo que es lo mismo, están invitados a mantener la Contemplación en medio del ruido del mundo, buscando al Señor en cada una de sus realidades.
Las religiosas tienen sus propias tareas, además de atender el convento, como puede ser: atender a los niños, cuidar a los enfermos, trabajar en un Colegio, etcétera. Esto sin descuidar tampoco la Vida íntima con el Señor. Sí, es difícil, pero bien vale la pena. En las religiosas pueden darse dos desafíos: que no tengan muchas ganas o no encuentren gusto en la Oración (porque estén en un desierto espiritual), o bien que las religiosas sientan enormes deseos de orar, pero que sus obligacione no les permita dedicarle al Señor tanto tiempo como desean, y ese anhelo puede causar cierta tristeza.
Las monjas de clausura, se ocupan de cuidar el convento y de las tareas propias para su manutención, pero la mayor parte del día se la pasan orando, gastando su Vida silenciosamente para la mayor Gloria de Dios y la salvación del mundo. Tienen acceso a una mayor intimidad con Jesús. Lo mismo aplica para los sacerdotes y monjes de clausura.
Los sacerdotes, si bien tienen múltiples tareas, nunca deben olvidarse que su principal ocupación es adorar, glorificar y servir a Dios Uno y Trino, mediante el Sacrificio de la Santa Misa. Ellos se vuelven Jesús desde el momento en que se revisten para celebrarla.
Como puedes ver, permanecer siempre al lado de Jesús, en las buenas y en las malas, es la tarea principal de todas las Personas Consagradas. Altísimo Privilegio, que nunca será suficientemente agradecido...
*Propuesta:
Como puedes ver, no es fácil responder a la Vocación, porque se nos pide una entrega total, a Quien se entrega totalmente por cada uno. Por eso, ruega por las vocaciones, para que puedan ser fieles.
