Si de sorpresas se trata, estos dos versículos bien pueden serlo en un mundo que naturaliza muchas cosas. Toma tu Biblia y lee: Gn 5, 28-29. ¡Por favor, ten en cuenta que la edad es puramente simbólica! Luego puedes preguntarle a un Sacerdote de tu Confianza, qué quieren decir los autores del Génesis al señalar que diferentes hombres, los descendientes de Adán, fueron padres y vivieron en edades avanzadas.
Hasta aquí hemos visto, cómo después del pecado de nuestros primeros padres, la enfermedad, la muerte y los enojos de Dios por nuestros pecados son consecuencias inevitables (sobre este último punto reflexionaremos más adelante largo y tendido).
Después de la muerte de Abel, sus padres y su hermano, a pesar de todo el dolor que guardaban en su corazón, siguieron con su Vida, y junto con Caín, la descendencia de Adán y Eva.
Tratemos de hacer una contextualización breve, para comprender el mensaje de fondo. Luego de matar a su hermano, Caín se aleja de Dios, va a habitar "en el país de Nod" (cfr Gn 4, 16). Por consecuencia, toda su descendencia está privada de la Gracia de Dios (recuerda que en esa época no había ningún Sacramento y las Puertas del Cielo estaban cerradas).
Muchísimos años ¡siglos! más tarde, un hombre llamado Lamec tiene un hijo, a quien puso por nombre Noé. Lamec puso todas sus Esperanzas de alivio y de consuelo en su hijo, confiando en que su nacimiento y su presencia serían motivo de Alegría en una tierra "maldita", que sufre la ausencia de Dios.
He aquí el mensaje de estos dos versículos: cada uno de nosotros, nace en el seno de una Familia, para ser un motivo de Alegría y Consuelo para nuestros padres. La gran pregunta: ¿lo somos? Si la respuesta es positiva ¡felicidades! Si la respuesta es negativa, preguntémonos qué nos está impidiendo ser hijos buenos.
De la misma manera en que debemos amarnos a nosotros mismos, independientemente de nuestra Vocación, también debemos ser hijos buenos antes de pensar en una opción más comprometida.
Lee atentamente y descubrirás por qué te lo digo.
. Si no eres un hijo bueno, si no das Alegría y Consuelo a tu Familia ¿cómo esperas formar la tuya? ¿Qué clase de ejemplos le darás a tus hijos? ¿cómo esperas hacer Feliz a tu cónyuge?
Si no eres un hijo bueno, si no eres motivo de Alegría y Consuelo en tu Familia ¿cómo esperas aconsejar a padres/hijos/hermanos para sanar un vínculo que ni siquiera tú lo tienes bien claro? ¿Cómo esperas hablar de la importancia del Amor, de la Unión y del Perdón Familiar cuando no puedes ni cruzarte con algunos miembros de tu Familia?
Por supuesto que este planteo vale tanto para los futuros Sacerdotes como para las futuras monjas.
Y si este planteo es movilizante, debo agregar algo más: tenemos una tarea triple, somos miembros de tres Familias simultáneamente. No, no me volví loca (en realidad no sé):
1)- La primera Familia es la biológica y/o adoptiva según el caso: en ella nacemos y crecemos, ella nos da nuestra identidad en todo sentido.
2)- La segunda Familia es tu Patria: ella también forma parte de tu identidad más profunda.
3)- La tercera Familia es la Iglesia: para hacerlo simple, todos los seres humanos formamos parte de esta gran Familia de Dios, es nuestro sentido de pertenencia universal.
¿Que cuál es más importante? ¡Las tres! Porque las tres nos dan nuestra identidad, y porque las acciones de cada uno de nosotros repercute automáticamente en nuestras tres Familias, de un modo que a veces no podemos ni imaginar.
Por eso, a partir de ahora, te invito a pensar mejor cada cosa que hagas, sabiendo que traerá consecuencias en tu Vida Familiar.
*Propuesta:
Ahora que te sabes miembro de tus tres Familias, analiza cómo cumples tu triple deber.
