Toma tu Biblia y lee: Dt 33,9-11a.19.21
Estas frases del Deuteronomio son la despedida de Moisés. Antes se acostumbraba a que los moribundos bendigan a sus hijos y dependientes. En este caso, Moisés se dirige a todas las tribus de Israel. De estas bendiciones, ciertas frases, que analizaremos a continuación, pueden aplicarse perfectamente a los Sacerdotes.
●Dt 33,9a: ciertamente que uno de los obstáculos que deben vencer los Sacerdotes, es la actitud negativa de sus familiares y demás amistades, que directa o indirectamente intentan convencer al joven candidato para que no ingrese al seminario/congregación.
Pero si ese joven decidió conscientemente seguir a Jesús, debe estar dispuesto a renunciar a todo, incluso a sus seres queridos si fuera necesario. Un Sacerdote se preocupa primero por el servicio a Dios que por todo lo demás que el mundo puede ofrecer. Y se alejará todo lo posible del pecado.
●Dt 33,9b-11a: sabiamente Moisés menciona a qué se dedican los Sacerdotes: son los custodios de la Alianza de Dios con nosotros, nos explican las Escrituras en nombre de Dios, y nos ayudan a conocer cuál es su Voluntad en nuestra Vida. Pero principalmente le ofrecen a Dios, junto con nuestras oraciones y sacrificios, a su propio Hijo, por la salvación del mundo. Su dignidad es incuestionable.
●Dt 33,19: esta es una muy pequeña comparación de la dignidad y grandeza que tienen los Sacerdotes. Ciertamente no todos son Santos, pero en cada Eucaristía Dios escucha de un modo especial sus oraciones, porque las dirigen, ni más ni menos, por medio de Jesús, prente real y sustancialmente en cada Hostia que ellos mismos consagran. Se debería besar sus manos (no sólo las del Papa) porque son los únicos hombres en este mundo que tienen el poder de perdonar nuestros pecados y de darnos la Eucaristía.
●Dt 33,21: con todo lo bueno y lo malo, cada Sacerdote, cada seminarista, escoge la mejor parte, que lo eleva a la mayor grandeza posible en este mundo: la de representar al mismo Dios. Aunque es cierto que su santidad beneficia a todos los que entran en contacto con él y a todos por los que él ora, también es cierto que su santidad depende de todos nosotros, de nuestra Oración, de nuestro apoyo y especialmente de todas aquellas mujeres, que siendo muy conscientes de la grandeza del sacerdocio, entregan sus Vidas para que ellos sean santos.
Hagamos pues, un esfuerzo, por criticar menos y orar más.
*Propuesta:
Reza de modo especial por los Sacerdotes.