En esta oportunidad, nos seguiremos maravillando de nuestra Vocación.
Toma tu Biblia y lee: Dt 10,8-9.
¡No puedes quejarte de la brevedad de la lectura! Pero esconde una realidad muy profunda...
En este contexto del pasaje seleccionado para hoy, Moisés sigue recordando al pueblo de Israel todo lo sucedido desde que salieron de Egipto. Para que entiendas un poco más, los israelitas (que son los descendientes de Jacob) se dividieron en tribus, llevando cada una de ellas el nombre de uno de los hijos de Jacob, por eso son doce.
Pues bien, la tribu de Leví (los levitas) fue elegida por Dios de manera especial para que le sirvan con dedicación exclusiva. Y les encomendó unas tareas muy concretas...
Sacerdotes, monjas, religiosos y laicos consagrados comparten una misma Misión: ser exclusivamente de Dios.
Fíjate que en el primer versículo dice que Yavé los apartó. Esta separación no tiene nada que ver con la discriminación o el rechazo. Dios aparta a los que eligió porque sabe que en el mundo, es muy difícil servirle. No estoy sugiriendo una especie de nave espacial, me refiero a que si pretendemos seguir a Dios mientras estamos en sintonía con el mundo, terminaremos por distraernos y olvidarnos de nuestro deber.
Por supuesto que dentro de los claustros también puede pasar (y lamentablemente seguro pasa) pero idealmente las Comunidades son creadas para recordar a todos sus miembros que pertenecen a Dios, y que a El deben dedicarle cada minuto de su Vida.
Llevar el Arca de la Alianza, que se cree según varios expertos fue el Primer Sagrario, alude al vínculo especialísimo que todos los Consagrados deben o debieran tener con Jesús en el Santísimo Sacramento del Altar. Sabemos que allí está Jesús Mismo, con su Cuerpo, Sangre, Alma y Divinidad.
Con excepción de los laicos consagrados, que no viven en comunidad mayormente, sino más bien solos o con su Familia, los Sacerdotes, las monjas y los religiosos VIVEN EN LA MISMA CASA QUE JESÚS. Si tú tuvieras ese PRIVILEGIO ¿cuánto tiempo pasarías con El? Espero que algún día todas las Comunidades puedan organizarse de tal modo que Jesús no esté solo, en ningún momento, ni de día ni de noche.
Y si estás pensando en la consagración laical, y no piensas en pasar mínimamente una hora al día junto al Sagrario... replanteate seriamente tu Vocación.
Lo que sigue de la lectura bíblica es sobre la nota esencial de nuestra Misión: la Oración, en todas sus formas, de Adoración, de agradecimiento, de intercesión. Sin Oración la Vida no tiene ningún sentido. Ya sabes que la más perfecta es la Santa Misa, y luego le siguen: la Adoración Eucarística, el Santo Rosario, el Vía Crucis y cualquier otra oración o devoción personal.
Cuando la lectura finaliza con que Yavé es su Heredad, se refiere a que las Personas Consagradas no pueden desear nada más en este mundo. ¿Hay acaso algún título, algún bien material, alguna posición social que pueda suplir el Privilegio de ser exclusivamente de Dios? No. Todo lo demás, puede uno llegar a ganarlo con su esfuerzo, pero la pertenencia a Dios es un Don gratuito, que proviene de su Amor, y que merece nuestra respuesta de Amor.
*Propuesta:
Si estás dispuesta/o a elegir a Dios como tu Unico y Máximo Honor, te invito a que empieces a poner en práctica las tareas que tal decisión implica.
