miércoles, 27 de junio de 2018

Con los pies en la tierra y la Mirada en el Cielo

A pesar de haber publicado sólo dos artículos, es posible que a esta altura, más allá de haber seguido o no las propuestas que te hice, ya tengas una idea de por dónde va tu Camino. Hoy te invito a que lo sigas confirmando.
Toma la Biblia y lee: Gn 1,1-2,4a. Como bien sabes, este relato Bello de la Creación del mundo no debe ser tomado en forma literal. Y seguramente te estarás preguntando qué tiene que ver la Creación del mundo con tu llamada. Ya verás.
En primer lugar, hay unas frases que se repiten mucho: "Atardeció y amaneció. Fue el día Primero, Segundo, Tercero, Cuarto, etcétera". Esto quiere decir que Dios creó el mundo en forma ordenada, todo lo que sale de sus Manos es ordenado, armónico, perfecto, también parafraseando el texto sagrado: Bueno (todo lo que sale de sus Manos es un reflejo de ÉL).
Y nuestra Vocación, que viene inscripta en nuestro corazón, sale de ÉL. Porque Dios, Absolutamente Perfecto y Feliz ¿qué necesidad tenía de crearnos? Y no se conformó sólo con crearnos, sino que antes creó un mundo perfecto para nosotros. Somos, ni más ni menos "el broche de oro de la Creación/ del Corazón de Dios". ÉL nos creó por purísimo Amor. Sin palabras ante un Amor Verdadero y desinteresado...
Otro aspecto importante para destacar: Gn 1, 14: "Dijo Dios: 《Haya luceros en el Cielo que separen el día de la noche, que sirvan para señalar las fiestas, los días y los años》". Dios tiene Sus Tiempos y, como no podía ser de otra manera, Sus Tiempos son Perfectos.
Y finalmente, llega "el broche de oro de Dios Uno y Trino": "Dijo Dios:《Hagamos al hombre a Nuestra Imagen y Semejanza》. Y creó Dios al hombre a su Imagen. Dios los bendijo, diciéndoles: 《Sean fecundos》" (Gn 1,26a, 27a, 28a).
Dios ya nos da una Misión importantísima desde el momento de nuestra concepción: SER FECUNDOS, que es lo mismo que decir: dar fruto. No debemos pasar por esta Vida en forma mecánica: debemos producir. Y con esto no me refiero a volvernos estrellas de Hollywood o empresarios exitosos.
Ser fecundos, producir, dar frutos, quiere decir sencillamente, dar lo mejor de nosotros a cada momento, incluso en las cosas más pequeñas. ¿Tender la cama, poner la mesa, sacar la basura con esmero? ¡SÍ! ¡ESA ES LA CLAVE! La fecundidad a la que somos llamados por Dios es una fecundidad también en lo espiritual.
Si sentimos que somos llamados por Dios a una Consagración especial, empecemos por el principio: por aceptar y reconocer que debemos ser fecundos toda la Vida, sin importar la posición que ocupemos en el mundo.
Una consideración final: "Bendijo Dios el séptimo día y lo hizo Santo, porque ese día descansó de sus trabajos después de toda ésta Creación que había hecho" (Gn 2,3).
Con sólo observar un poco, nos damos cuenta que el Domingo pensado por el mundo y el Domingo pensado por Dios, son muy diferentes. Nosotros elegimos con que criterios nos quedamos...

*Propuesta:
                       Reflexiona en torno a las siguientes preguntas: ¿qué tan ordenada/o soy? ¿Me reconozco como un reflejo de la Santísima Trinidad? ¿En qué aspectos? ¿Respeto y reconozco los Tiempos de Dios? ¿Los acepto y me adapto a ellos, o por el contrario, espero que Dios y Sus Tiempos se adapten a mí? ¿Soy fecunda/fecundo? ¿Me preocupa más la fecundidad visible o la fecundidad invisible? Mis días Domingos ¿los vivo según los criterios del mundo o según los criterios de Dios?