Te invito a que sigamos descubriendo las Maravillas del Amor de Dios.
Toma tu Biblia y lee: Gn 4,1-16. Seguramente muchos recordarán la historia de Caín y Abel, que desemboca en el primer fraticidio. Este relato triste, en apariencia simple, esconde enseñanzas profundas.
Caín y Abel son hermanos, que tienen profesiones distintas (cfr Gn 4,2b). Naturalmente, ambos aman a Dios, aunque de manera diferente, porque son diferentes. Se desconoce el motivo por el cual a Dios no le agrada la ofrenda de Caín, aunque esto no quiere decir que no lo ame.
Sin embargo, ésta preferencia del Señor produce en Caín una envidia que lo va consumiendo (anda cabizbajo y enojado) hasta el punto de terminar con la Vida de su hermano (cfr Gn 4,8). Esta envidia surge por un complejo de inferioridad, a raíz de lo cual cree que no es valioso, ni siquiera para Dios. Por eso no acepta que nadie sea mejor que él, y mucho menos que goce de una notable preferencia de Dios.
Hasta aquí podemos sacar una Verdad fundamental: para evitar fracasos en la Vida, sea en un convento, en un Seminario, o en el mundo, debemos tener una sana autoestima, sabiendo, interiorizando, que Dios nos Ama a cada uno de nosotros de manera particular y única, porque cada uno de nosotros es único e irrepetible.
Cada Persona tiene sus miserias y también sus Virtudes, cada Persona tiene algo para aportar al mundo, por insignificante que parezca. Si no logramos interiorizar esto, nos volveremos Personas envidiosas y resentidas, incapaces de ver lo hermoso en los demás, porque no lo vemos en nosotros.
Es imposible competir por el Amor de Dios, porque ÉL nos Ama a cada uno de nosotros en forma personal. Como decía al principio de éste blog: nunca seremos iguales a Santa Teresita del Niño Jesús o al Padre Pío, y Dios no nos pide eso: Dios nos llama a darnos con todo lo que somos o tenemos, con nuestro potencial y nuestras limitaciones, porque ÉL tiene un Plan Personal para cada uno.
Sólo si nos amamos y aceptamos a nosotros mismos podremos Amar de Verdad a Dios y a nuestros hermanos, con un corazón limpio. Entonces aplaudiremos los sacrificios heroicos de nuestros hermanos y le ofreceremos a Dios con una sonrisa los pequeños sacrificios que podamos hacer, porque sólo ÉL sabe lo que cuestan.
Otro punto fundamental: Gn 4,9. Dios le pregunta a Caín por su hermano y él le contesta con arrogancia. La pregunta de Caín es bastante retórica, la respuesta de Dios hubiese sido: SÍ.
Esto no quiere decir que sólo Caín es responsable por la Vida de Abel, o que sólo los hermanos mayores están obligados a cuidar de los hermanos menores.
Todos somos responsables por la Vida de todos. ¡Es un Precepto Divino! No importa si se trata de mi Familia, de seres queridos o de desconocidos: TODOS estamos llamados a cuidar de la Vida de TODOS. El Señor nos pedirá cuentas, cuando nos encontremos con ÉL, de cuán Felices hicimos a cada una de las Personas con las que vivimos o nos encontramos temporalmente.
Si no cumplimos con esto, no podemos pensar en realizar ninguna Vocación.
¿Por qué? Muy sencillo: un hombre o una mujer que quieren casarse ¿cómo esperan hacer Feliz al otro, si no son capaces de comprometerse, de asumir Responsabilidades, de dejar de lado sus egoísmos?
Un joven aspirante a la Vida Consagrada ¿cómo puede aspirar a un Amor más perfecto, si no se interesa por el prójimo que vive a su lado, si ignora a su vecino, si permanece insensible frente a la gente que sufre?
Y un joven que aspira al Sacerdocio... sencillamente debe aspirar a Amar a los otros como nos Ama Cristo.
¡Ojo! No empieces a pensar en grandes actos heroicos que requieren muchísimo dinero y tiempo. Se trata de cosas pequeñas, así se empieza: ¿puedes sonreír, saludar, mirar a los ojos a tus hermanos, abrazarlos, escucharlos? ¿Tienes idea el Valor que tienen esos pequeños actos? Tal vez puedas verlo en el "gracias" que te dicen tus hermanos, pero el Valor que tienen a los Ojos de Dios sólo lo verás cuando estés frente a ÉL. Si queremos ser Santos, si aspiramos a grandes empresas, empecemos por lo pequeño...
*Propuesta:
Para crecer, se necesita dar pasos firmes, por lo que ésta vez te propongo tres ejercicios, uno para cada semana, de modo que se graben en tu corazón, y puedan volverse un hábito en tu Vida.
-Todas las noches, díle al Señor algo bueno que hayas hecho con los talentos y oportunidades que te dio.
-Reconoce en las Personas que te rodean por lo menos una Virtud o talento, díselos y coméntalos cuando esa Persona no esté.
-Practica los "pequeños" gestos de Amor: saludar, sonreír, escuchar, no hay límites...
