lunes, 2 de diciembre de 2019

Voto de Obediencia. Parte Uno.

En esta oportunidad, quiero que reflexionemos sobre un tema muy importante, aunque sea un pantallazo general.
Toma tu Biblia y lee: Núm 22,18. Sí, con este sencillo versículo, podemos meditar largamente sobre la obediencia.
Primero te explicaré un poco el contexto. Balac es el rey de Moab, un país que se entera de las grandes victorias del pueblo de Israel y siente temor frente a ellos. Por eso envía a unos servidores en busca de Balaam, un adivino que vivía en un pueblo vecino, para pedirle que vaya a Moab a maldecir al pueblo de Israel, con la esperanza de vencerlo.
Los servidores encuentran a Balaam y le recalcan todas las maravillosas promesas del rey Balac. Y él, que ya había recibido órdenes directas de Dios de no maldecir al pueblo de Israel, responde de manera magistral que no desobedecerá a su Dios ni por todo el oro del mundo, ni por más pequeña que sea esa desobediencia.
Si tú estás pensando en la Vida religiosa y/o sacerdotal, indefectiblemente debes plantearte la Obediencia. No importa si quieres ser cura o monja, si entras en una Congregación más moderna o muy antigua: el día de tu ingreso deberás obedecer de por Vida. Y esto no debe tomarse a la ligera.
En otros post resalté algunos tips para descubrir la Voluntad de Dios, por medio de la Santa Misa, la adoración eucarística, la contemplación de tu propia Vida.
Además de esto, hay ciertas situaciones y cosas que nos ayudan a descubrir cuál es la Voluntad de Dios.
Por ejemplo, si eres soltera, Dios te pide que guardes una continencia perfecta. Si eres estudiante, que estudies mucho, si eres madre, que te dones totalmente a tus hijos, si tienes padres, que los ames y cuides de ellos. Un tema aparte merece la fidelidad y entrega en tu trabajo.
En definitiva, la Voluntad de Dios es que te santifiques allí donde estés. 
La Voluntad de Dios también se revela en sus Diez Mandamientos y en las enseñanzas de la Iglesia. Por ahora me detendré aquí, pero te aseguro que nos queda muchísimo para meditar sobre la Obediencia.
Piensa por un rato en tu estado de Vida: ¿eres fiel? ¿Das el ejemplo en lo que haces, allí donde te encuentras? ¿Eres causa de escándalo entre los que te rodean? ¿Obedeces con facilidad cualquier orden?
Y en cuanto a los Mandamientos y enseñanzas de la Iglesia: ¿te preocupas por conocer cada vez más y mejor la Biblia, el Catecismo, los discursos del Santo Padre? ¿Defiendes la Doctrina y Moral de la Iglesia delante de todos? ¿Sacas un propósito de cada Misa y te esfuerzas por cumplirlo? ¿Eres puntual en tus compromisos?
Ahora piensa si cambias/cambiarías tus obligaciones de estado y el cumplimiento como católica/católico por alguna riqueza, como puede ser el celular o tu programa de televisión favorito, que dan justo cuando decides ir a Misa, o esa película que esperas hace mucho tiempo y dan justo un día antes del examen.
En definitiva, si quieres consagrarte a Dios, debes ser obediente: en lo pequeño y en lo grande, luchando contra las supuestas riquezas de las tentaciones.
*Propuesta:
                      ¡Te desafío a que cumplas la Voluntad de Dios sin chistar por un día!

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