En efecto ¿cómo podemos estar tan seguros de que nuestra llamada es Verdadera, que no queremos huir de nuestras responsabilidades, que no buscamos entrar a un Convento o al Seminario sólo por vanidad o para aparentar? Ante esto cabe la pregunta: ¿cuáles son las claves para descubrir que tenemos una Vocación real?
Aquí algunas pautas:
- Las Personas que te rodean te lo insinúan. Nauralmente no todos te creerán, pero es casi seguro que tus Familiares, tus amigos o incluso Personas que conoces o con las que te encuentras ocasionalmente, te insinúan por dónde puede ir tu Camino.
- No puedes renunciar a tu Sueño. Pasan los años, pasan las responsabilidades, pasan muchos eventos sociales, conoces a muchas Personas, pero NUNCA olvidas ese "sueño loco" con el que alguna vez te identificaste.
- Tienes una inclinación natural. Aquello a lo que fuiste llamado es posible para ti. No estará exento de dificultades, pero algunas acciones las realizarás de tal modo que parece que siempre supiste qué debes hacer.
- Sientes tocar el Cielo con las manos. Tu Felicidad es demasiado grande como para ponerla en palabras, tu corazón siente algo inexplicable, quieres eternizar esos momentos.
Ahí está tu Vocación.
Aún así, naturalmente puedes tener dudas y miedo a equivocarte. Aquí te dejo algunas acciones que te ayudarán en tu discernimiento Vocacional:
- La Santa Misa. Independientemente de "tus ganas" o tus estados de ánimo, en tu Encuentro con el Señor te darás cuenta para qué fuiste llamado. Presta atención especialísima a las lecturas y a la homilía.
- La Adoración Eucarística. En la Paz del Sagrario, frente a frente con Jesús, es el lugar y el momento perfecto para descubrir qué es lo que ÉL quiere de ti. ¡Anímate a escucharlo! Y no descartes ninguna opción.
- El Santo Rosario. Jesús es nuestro Camino para llegar al Padre, y María es el Atajo. Honrándola con una Devoción tan hermosa y amada por Ella, no dudes que te mostrará el Camino que debes seguir.
- Tu propia historia. Tu Vocación fue escrita en tu corazón desde el momento de tu concepción, y soñada por Dios muchísimo antes de que empezaras a existir. Todo lo que viviste y lo que vives, es un signo evidente de lo que Dios quiere de ti.

No hay comentarios.:
Publicar un comentario