Toma tu Bibiia y lee: Jos 3,4-6.11;4,10-11;5,13-15.
Estos son los últimos versículos del pueblo de Dios en el desierto. En el próximo post, seguramente ya estará en la Tierra Prometida. Quisiera detenerme en esta ocasión en la figura del Arca de la Alianza, que simboliza a Jesús Sacramentado.
Los israelitas viven un momento muy similar al que vivieron al inicio de su partida de Egipto: deben atravesar ahora el río Jordán. Esta vez Dios ordena, ya por medio de Josué, que los levitas (los sacerdotes del antiguo testamento) se pongan delante del pueblo con el Arca de la Alianza, no sólo para pasar el río, sino también para guiarlos en el nuevo camino a recorrer, a punto ya de entrar en la Tierra Prometida. Sabemos que esa Tierra, además del Cielo, simboliza el cumplimiento de nuestra Vocación, siendo el río Jordán el tiempo que nos separa de la Consagración, y el camino nuevo, el tiempo de formación.
Ciertamente, desde que sentimos la Llamada, pasa poco o mucho tiempo, hasta que podemos ingresar en una Comunidad. Y en ese lapso, debemos dejarnos conducir por Jesús Sacramentado, Quien, a su Tiempo, y siempre respetando nuestra libertad, nos llevará donde ÉL nos quiere. De ahí que podemos deducir, que cada visita de calidad a Jesús Sacramentado nos acerca más a la Comunidad pensada por ÉL para nuestra Felicidad. Por supuesto que podemos y debemos pedirle en todo momento que nos lleve donde ÉL quiera, pero el tiempo que pasamos en el Santísimo es privilegiado realmente.
No importa si estamos en pleno estado de fervor, o si pasamos por momentos de sequedad espiritual. Cada vez que visitamos a Jesús Sacramentado, haciendo una hora de Adoración Eucarística, pasan cosas muy especiales, aunque tal vez no siempre podamos verlas.
¿Quieres entrar en una Comunidad? ¿Es fácil tu Camino o está lleno de dificultades? ¿Tu Familia te apoya o no? Ve a visitar a Jesús Sacramentado, y conversen sobre lo que está pasando en tu corazón y en tu Vida. No es necesario que sea una hora exacta, si se prolonga ¡mucho mejor! Ahora bien... tienes que poner de tu parte. Si le pides a Jesús que te permita formar parte de una Comunidad, en primer lugar, acude tantas veces como sea necesario, ÉL es Omnipotente, y tiene sus Tiempos Perfectos (aunque nosotros a veces pensamos que no).
En segundo lugar: pídele a la Santísima Virgen María que te abra el corazón, para que puedas escuchar la Voz de Dios y comprendas su Mensaje. Después ¡obedece! En el fondo de nuestro corazón, cada uno de nosotros sabe muy bien lo que Dios le pide, aunque a veces el miedo, la falta de Fe o el bullicio interior, nos detiene en cumplir esa Misión.
Ahora piensa: todos necesitamos al Señor, para ello debemos visitarlo. Cada visita nos acerca más al cumplimiento de nuestra Consagración (o del Matrimonio). En nuestras etapas de formación, la comunión con Jesús se vuelve más esencial, por lo que deben tener muy marcado el tiempo de pasar ante el Santísimo Sacramento, incluso si optamos por una Vida activa, o por un Instituto Secular.
Los últimos 2 versículos de la lectura propuesta para hoy, nos revelan la figura de San Miguel Arcángel, que le señala a Josué el lugar Santo donde está pisando, y le pide que se quite su sandalia. Recordemos que las sandalias son aquellas cosas más valiosas para nosotros (piensa que en la época de Josué no todos podían tener sandalias).
En San Miguel Arcángel encontramos a un gran Aliado, que nos puede ayudar a vivir nuestra Consagración, recordándonos aquello que agrada y que desagrada al Señor, y a la vez defendiéndonos del demonio que, como bien dice la oracióna San Miguel, anda disperso por el mundo buscando la perdición de las almas.
*Propuesta:
Visita a Jesús en el Santísimo Sacramento.




